Por Esperanza Benítez Hay historias que duelen, pero también despiertan. La mía, con mi hijo Luis, es una de esas historias que muestran lo que nadie nos explicó a tiempo. Luis se desarrollaba con normalidad. Sonreía, hablaba, cantaba, hacía contacto visual. Hasta que, alrededor del año y medio, comenzó a apagarse. A los dos años […]
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¿Y si no fuera solo autismo? Un llamado urgente ante el TEA regresivo










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